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Naciones, salud y solidaridad. El sistema de acogida en los territorios de la Monarquía hispánica

ABSTRACT

Desde la época medieval en toda Europa se venía asistiendo a la proliferación de corporaciones de nación que cumplían, principalmente, una función comercial. Sin embargo, desde el s. XVI estas instituciones diversificaron ostensiblemente sus objetivos y características. Se fundaron nuevas confraternidades, conventos, logias, casas de huérfanos y hospitales. ¿Por qué se produce, precisamente en ese momento, dicho fenómeno? ¿Tenían algo en común las diferentes fundaciones presentes en los territorios de la Monarquía Hispánica, desde Lisboa hasta Mesina, pasando por Valladolid, Milán, Nápoles? Estas son algunas de las preguntas que han llevado a Elisa Novi Chavarria a escribir "Accogliere e curare. Ospedali e culture delle nazioni nella Monarchia ispanica (secc. XVI-XVII)".

Desde la época medieval en toda Europa se venía asistiendo a la proliferación de corporaciones de nación que cumplían, principalmente, una función comercial. Sin embargo, desde el s. XVI estas instituciones diversificaron ostensiblemente sus objetivos y características. Se fundaron nuevas confraternidades, conventos, logias, casas de huérfanos y hospitales. ¿Por qué se produce, precisamente en ese momento, dicho fenómeno? ¿Tenían algo en común las diferentes fundaciones presentes en los territorios de la Monarquía Hispánica, desde Lisboa hasta Mesina, pasando por Valladolid, Milán, Nápoles? Estas son algunas de las preguntas que han llevado a Elisa Novi Chavarria a escribir Accogliere e curare. Ospedali e culture delle nazioni nella Monarchia ispanica (secc. XVI-XVII) (Roma, Viella, 2020). La autora busca dotar de coherencia la costellazione de instituciones “nacionales”, hasta ahora estudiadas de forma aislada, sin atender ni a sus características comunes ni a su importancia dentro del proyecto político de la Corona española.

La obra parte, por lo tanto, desde una metodología comparada, gracias a la investigación en un amplio rosario de archivos y bibliotecas dentro del marco geográfico establecido: las principales ciudades del Mediterráneo occidental hispánico. Asimismo, encontramos representadas otras ciudades importantes vinculadas de forma más o menos estrecha a la Monarquía de los Austria, como Génova, Florencia o Roma. Conviene señalar que la escasez y la tipología de las fuentes sobre estas fundaciones siempre fueron una de las mayores limitaciones a la hora de abordar los hospitales de cada nación en su conjunto.

La autora abre el libro tomando algunas precauciones conceptuales y explica la reflexionada selección del título, Accogliere e curare. Ambos verbos hacen referencia a lo que Novi identifica como los principales objetivos de la red de hospitales de carácter nacional. Pese a lo que podría parecer obvio, que la función del hospital no se reduzca única y exclusivamente a curare remite a una de las consideraciones de mayor importancia: el concepto de salud integral. Esto implica que, en la medida que se adoptaban estos principios, los hospitales de nación modernos no se dedicaban solo al tratamiento de enfermedades aparecidas, sino también a la asistencia legal y social. La autora sostiene que la creación de estos espacios de cuidados precedió a la producción teórica de la época sobre cuestiones médicas y asistenciales. Inspirados por los clásicos latinos y el humanismo jurídico de la escuela de Salamanca, y recuperando conceptos como el de “justicia distributiva” – ya trabajados, entre otras historiadoras, por Beatriz Cárceles de Gea o Simona Cerutti –, estos espacios comprendieron la importancia de la asistencia al cuerpo social más vulnerable como una de las acciones preeminentes de la Monarquía.

Empero, las dos primeras razones de su existencia y las actividades particulares a las que se dedicaron estos hospitales de nación fueron muy diversas. Atender a los soldados heridos, dar una oportunidad a los huérfanos de guerra, acoger a peregrinos o exiliados por motivos religiosos, son solo algunos ejemplos. A su vez, una de las consecuencias indirectas más importantes fue su influencia en las relaciones entre extranjeros y naturales en los contextos urbanos en los que se instalaban.

Partiendo de estas premisas, el primer objetivo de la autora es el de evidenciar la existencia de una red de contactos y clientelas en la promoción de los diferentes proyectos en la cual Juan de Zúñiga y Requesens, embajador de Felipe II en Roma en los años 60 del s. XVI, era el centro. El fin universalista de Felipe II para integrar todos sus dominios en torno a la unidad religiosa fue el contexto ideal en el que esta red clientelar llevó adelante su proyecto paralelo con el que integrar las diferentes comunidades nacionales a la vez que afianzaban su posición de poder. Para ello, se optó por una estrategia imperial basada en el ejercicio de la beneficencia, la asistencia y las políticas médicas como instrumento de gobierno. Pese a sus propósitos, los recursos de la Monarquía se vieron muy tempranamente mermados y su capacidad para postularse como garante de la universalidad entre sus súbditos se vio reducida en favor de la sede pontificia, que compitió con la Corona española por ser la garante de la Ecclesia – la comunidad de fieles – católica.

Otra red clientelar estudiada por la autora, pero esta vez en clave femenina, es la que se formó en torno al monasterio de Nuestra Señora de la Quietación de las Flamencas en Alcántara de Portugal, relacionada a la corte de Isabel Clara Eugenia, en Bruselas. En 1627 sor Catalina del Espíritu Santo publicó un libro narrando la fundación de ese monasterio. La finalidad última detrás de esta obra y del favor real hacia estas monjas huidas de la persecución protestante fue la de legitimar la ocupación de Flandes por la Corona. Todo esto formaba parte de la estrategia española para favorecer la integración de las élites territoriales en torno a la Monarquía y reforzar su poder para llevar a cabo una “recatolicización” de Flandes. Nos encontramos de nuevo ante uno de los puntos que considero de mayor interés dentro del libro y es la forma que tiene la autora de relacionar estas fundaciones con el contexto político de reinos ibéricos. Más allá de las razones puntuales de una u otra fundación, solo con una perspectiva global es posible entender el complejo entramado de intereses, necesidades y voluntades que llevó a la élite social y política hispánica a promocionar estos proyectos. Sin embargo, pese al beneplácito real para llevar a cabo estas fundaciones, más que una obra coral y sistemática de ejercicio imperialista parecen responder a estrategias de afianzamiento de poder por parte de la nobleza local. De este modo justificaban su dominio, vinculándose al relato universalista de la Monarquía hispánica. “España” o la “nación española” fue el marco de lo hegemónico, lo legitimador, en la que los distintos actores identificados en el libro actuaban estratégicamente, conjugando sus intereses particulares a los del rey. Por lo tanto, un trabajo sobre corporaciones de nación en la época moderna debería intentar responder a las siguientes preguntas: ¿Quién era “español”? ¿A quiénes iban dirigidos estos hospitales? ¿Quién definía quienes podían accogliersi e curarsi en estos hospitales?

La historiografía actual aún sigue intentando dar respuesta a estas preguntas interrogándose sobre el significado de términos tales como el de “extranjero”, “nacional” o “natural”. Esto no se puede llevar a cabo sin ahondar en las implicaciones fácticas de las políticas en torno a la “nación”. Ello nos abriría a la posibilidad de identificar algunos de los usos políticos del concepto de nación en el Antiguo Régimen. Novi observa como la pertenencia a la categoría de natural o extranjero en los heterogéneos dominios de la Monarquía se configuraba de manera absolutamente flexible y contingente – lo que no quiere decir, pese a lo que se suela deducir, arbitraria. El estado de esta investigación, todo y no tratar de dar una respuesta unívoca a estos problemas, nos permite ahondar sobre uno de los espacios donde el concepto de “nación” jugaba un papel clave y las consecuencias de sus atribuciones tenían efectos reales sobre su comunidad.

Las observaciones que se hacen en el libro sobre la construcción de “identidades nacionales” para los casos estudiados permiten confirmar que nos encontramos ante una categoría de pertenencia – en este caso, a la nación española o italiana – de construcción cultural vertical y carácter jerárquico. No se debe olvidar que parte de la historiografía actual ha señalado que, durante el mismo periodo, convivieron otros ejemplos de pertenencia a la comunidad más allá del binomio monarquía-nación. Me estoy refiriendo, en este caso, a la conformación de un sentimiento de pertenencia social y jurídica que vinculaba al individuo con su comunidad a través del avecindamiento. Es decir, la nación española de Antiguo Régimen que promovía estos hospitales actuaba bajo una lógica socio-política concreta, limitada y que difería de otras identidades o categorías de pertenencia colectiva coetáneas.

La segunda gran aportación de la obra de Novi Chavarria consiste en su esfuerzo por poner en valor las prácticas médicas que se realizaban en este tipo de hospitales. De esta forma se demuestra que respondían a los estándares científicos de la época y se revelan como un lugar privilegiado de práctica y comunicación de descubrimientos científico-médicos. La comunicación de descubrimientos, principalmente de aquellos realizados en el continente americano, se demuestra constante a partir del análisis de los fondos documentales con los que la autora da luz a las prácticas médicas dentro de los hospitales de nación. Por otra parte, estos hospitales también fueron espacios de intercambio de conocimientos no solo científicos, sino también culturales, dada la interacción entre individuos de lenguas y culturas diferentes con el objetivo común de accogliere e curare.

La serie de hospitales expuestos en la última parte del libro se escapa de las redes clientelares desgranadas de forma previa por la autora, lo que evita la construcción de un relato único y conjunto respecto a la práctica político-asistencial de los hospitales expuestos. Considero esta vía abierta por la autora una de las grandes potencialidades del libro, para la cual Novi Chavarria deja sentadas unas bases bibliográficas y metodológicas muy sólidas. Algunas preguntas sugerentes sobre este elenco de fundaciones podrían ser: ¿Primaban en su fundación los motivos militares o más bien objetivos políticos? ¿De qué forma se entrecruzaban ambos? ¿La nación española se construía eminentemente en torno al mundo militar?

A modo de conclusión, podemos identificar dos grandes bloques en los que dividir las aportaciones de la obra de Elisa Novi Chavarria. En un primer lugar, la autora identifica de forma precisa la relación entre la ondata fondativa de corporaciones de nación que se vive entre los siglos XVI y XVII y los proyectos políticos de la Monarquía Hispánica. Esto permite contextualizar correctamente la proliferación de estas instituciones en el momento de mayor expansión de la Corona. En segundo lugar, el libro permite ubicar de forma precisa qué prácticas médico-asistenciales se daban en estos hospitales y relacionarlas con el estado de conocimiento contemporáneo. De esta manera se llega a la conclusión de que estos hospitales no solo aplicaban una medicina actualizada para su época, sino que sirvieron como espacios de acogida y difusión de los nuevos descubrimientos médicos provenientes de la colonización del continente americano. En definitiva, nos encontramos ante una obra de gran valor historiográfico, que consigue su principal objetivo: contextualizar la ondata fondativa dentro de la situación política y científico-médica de su época. Pese a algunas cuestiones que quedan sin resolver, la autora aporta las claves a tenerse en cuenta a la hora de abordar una investigación de estas características, como la importancia del concepto de salud integral o el ejercicio de reconstrucción de relaciones e influencias entre la aristocracia más vinculada al proyecto político de la Monarquía hispánica. A través de su ambiciosa labor por unificar y dar una coherencia conjunta a las investigaciones sobre los hospitales de nación, Elisa Novi Chavarria incorpora una pieza más al intrincado rompecabezas que suponen los estudios sobre las identidades nacionales en época moderna.